| Cuaresma: Tiempo del Perdón |
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![]() Por Zoila Isabel Loyola Román Para Shelknam Sur “Todo tiene su momento, y cada cosa su tiempo bajo el cielo: Su tiempo el nacer, y su tiempo el morir; su tiempo el plantar, y su tiempo el arrancar lo plantado. Su tiempo el matar, y su tiempo el sanar; su tiempo el destruir, y su tiempo el edificar. Su tiempo el llorar, y su tiempo el reír; su tiempo el lamentarse, y su tiempo el danzar. Su tiempo el lanzar piedras, y su tiempo el recogerlas; su tiempo el abrazarse, y su tiempo el separarse. Su tiempo el buscar, y su tiempo el perder; su tiempo el guardar, y su tiempo el tirar. Su tiempo el rasgar, y su tiempo el coser; su tiempo el callar, y su tiempo el hablar. Su tiempo el amar, y su tiempo el odiar; su tiempo la guerra, y su tiempo la paz”. Kohelet 3,1-8 Todo tiene su momento, y cada cosa su tiempo bajo el cielo... Hoy es tiempo de gracia, hoy es tiempo de Cuaresma, tiempo para renacer a la vida, estamos en el tiempo del amor, la justicia y la esperanza es decir en el tiempo del perdón y la reconciliación, época para para hacer cambios que mejoren nuestra vida y la de las demás personas. Todos los días son buenos para detenernos a pensar en el sentido de nuestra la vida, en ¿cómo la vivimos?, ¿cómo la gastamos? Pero hay momentos, como la Cuaresma, en la que de manera tan profunda podemos extasiarnos y experimentar en profundidad la misericordia infinita del Creador que se nos manifiesta a través de su piedad para con nosotros. Es el tiempo mejor para encontrarle el gusto y el sentido a la oración, para encontrarnos con lo esencial y recorrer los caminos de la libertad, de la alegría, y de la verdad, para antes que hacer, dejarnos hacer… La Cuaresma es un tiempo especial que nos lleva a descubrir el inmenso amor y misericordia del Padre y también nos predispone a ser nosotros un poco más amorosos, un poco más misericordiosos. Desde esta mirada del amor y de la misericordia se entiende mejor la Cuaresma como un tiempo especial de reconciliación y de perdón. De reconciliación con el Padre, con nosotros mismos y también con nuestros hermanos porque, gracias al amor, entendemos que nos ofendemos unos a otros y por lo tanto todos tenemos necesidad de perdón. Entendiéndose el perdón no como “perdonar” a quien o quienes fueron motivo de experiencia dolorosa en nuestra vida sino tomar el dolor como propio y mirar la dignidad de las otras personas. Vivamos este tiempo santo de Cuaresma desde esta perspectiva y lógica del amor redentor de Cristo. Y que podamos llevar nuestras miradas y las otras miradas para ponerlas en la oración que el amor nos diga. 04/04/12 |










